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A 50 años de La Noche de los Lápices, ATE y la CTA Autónoma Berisso acompañaron la presentación de “El lápiz no se borra”

En el marco del 50° aniversario de La Noche de los Lápices, ATE y la CTA Autónoma Berisso participaron de la presentación de la obra “El lápiz no se borra”, una propuesta artística que recupera la memoria de los estudiantes víctimas del terrorismo de Estado y reivindica el compromiso de las juventudes con la construcción de una sociedad más justa.

La actividad se desarrolló en Berisso y fue organizada por la Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad, como parte de las iniciativas destinadas a mantener viva la memoria histórica y promover su transmisión entre las nuevas generaciones.

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la presencia de Pablo Díaz, sobreviviente de La Noche de los Lápices, cuyo testimonio constituye una referencia fundamental para la reconstrucción de lo ocurrido durante la última dictadura cívico-militar y para la transmisión de esa experiencia a las nuevas generaciones.

La presentación de “El lápiz no se borra” permitió recuperar, a través del lenguaje artístico, las historias y los ideales de los estudiantes perseguidos y secuestrados por el terrorismo de Estado. La propuesta puso nuevamente en primer plano el papel de las juventudes y su participación política y social en aquellos años.

Desde ATE Berisso y la CTA Autónoma Berisso destacaron la importancia de acompañar este tipo de iniciativas y reafirmaron su compromiso con las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, entendidas como parte de una construcción colectiva que requiere preservar los testimonios, recuperar las historias y garantizar su transmisión.

La conmemoración de los 50 años de La Noche de los Lápices adquiere además una dimensión particular por tratarse de una historia protagonizada por jóvenes estudiantes, cuya participación y militancia forman parte de la memoria colectiva.

En este sentido, las organizaciones gremiales señalaron la necesidad de continuar generando espacios donde las nuevas generaciones puedan conocer aquella historia y reflexionar sobre el valor de la participación, la solidaridad y el compromiso social.

A cinco décadas de aquellos hechos, la jornada volvió a poner en escena una consigna que atraviesa las políticas de memoria: el lápiz no se borra. La historia se mantiene viva a través de los testimonios, el arte y el compromiso de quienes sostienen colectivamente la memoria.

Memoria, Verdad y Justicia para seguir construyendo una sociedad democrática y con más derechos.